Feminidad espiritual.

Tres son las consideraciones principales sobre las que nos basamos en nuestra Escuela, Luz en movimiento de Unidad: LEMDU, para aproximarnos al desarrollo de lo que llamamos “Feminidad espiritual”:

1. Espiritualidad: Todo movimiento que favorece y propicia en nuestras vidas la manifestación de la Ley de Dios, cuyo decreto es: Sólo el Amor es Real.

2. Feminidad: Todo aquello relativo al estar resuelta en el mundo como mujer.

3. Resolución: Unificación de lo aparentemente dividido.

Con el fin de abarcar de manera básica las amplitudes de la triada precedente, conviene exponer lo que para nuestra Escuela es el alma, así como su origen y su función en los universos.

 

El alma:

Para nuestra Escuela, el alma es la mónada individuada que ha decidido pensarse en intencionada separación mental y espacio-temporal de la Fuente amorosa, movida por una de dos intenciones:

1. Experimentar lo qué resulta del no hacer amoroso.

2. Ayudar a quienes así lo han decidido, a regresar al pensamiento de unificación, y, con ello, a la Realidad única del Amor.

Así, tenemos que para imprimirle visos de realidad a su intento de pensarse como separada de la Fuente amorosa, el alma se abstrae por completo de la única Realidad del Amor, poniendo toda su atención en sí misma y haciendo cuanto le es posible para experimentar como cierta la separación. Mas ocurre que cuando piensa que lo ha logrado, de inmediato cae presa del miedo, la culpa y el sufrimiento.

La angustia que ello le produce no es suficiente para que cese en su juego de separación, habida cuenta que la separación le parece del todo real y a que da por cierto que ha roto de manera irremediable la inviolabilidad de la Ley de Dios (lo cual es imposible).

Supone, pues, que no hay vuelta atrás.

La perspectiva le es del todo insoportable, por lo que decide expulsar de sí su miedo, culpa y sufrimiento. Para tal fin, concibe una red entramada que funciona como contenedor de todo aquello que no desea mantener en sí misma —llámese miedo, culpa, sufrimiento y todo aquello que no le sea amoroso.

Tejida la red del continuo espacio-tiempo-movimiento que de su proyección resulta, el alma-monada toma posesión de su hábitat mental-energético (universo) y se encierra a sí misma en él.

 

Lo anterior, dicho con el fin de explicar la primera de las dos intenciones que tienen las almas para entrar en la red-trampa mental y espacio-temporal a la que llamamos universos.

 

En cuanto a la segunda intención de las almas que entran en la trampa mental y energética tejida por el pensamiento de separación-ego, cabe decir que es de exclusivo servicio de unificación para con las almas que han tenido la primera de ambas intenciones, a modo de que se recuerden a sí mismas dos cosas: que sólo el Amor es Real; que todo lo que el pensamiento de separación supone como real, no es mas que el resultado de su intención voluntariosa para abstraerse en sí mismas: un sueño… una ilusión que se proyecta con visos de realidad.

Realizado el servicio de las almas amorosas, las almas atrapadas voluntariamente en la trampa tejida por el pensamiento de separación tienen a su alcance la posibilidad de volver a pensarse en unificación con la Fuente Amorosa, habida cuenta que de esa manera vuelven a experimentar plenamente los beneficios de la Ley de Dios, que dicta que sólo el Amor es Real.

 

Retomamos, ahora, la exposición de las implicaciones de nuestra triada de definiciones relativas a la espiritualidad, la feminidad y la resolución.

 

Como se sigue de lo anteriormente expuesto, al momento de entrar en la trampa energética tejida por el pensamiento de separación-ego, las almas no tienen genero. Es su pensarse a sí mismas en proceso de experimentación de los universos conformados por el continuo espacio-tiempo-movimiento lo que las lleva a pensarse como masculinas o como femeninas, y por tanto, así es como se proyectan en los mundos y niveles de realidad aparente, cuando desean expresarse en ellos.

¿Cuál es, entonces, el procedimiento que nuestra Escuela valida para favorecer el recuerdo y consecuente validación de que todo es Uno y de que sólo el Amor es Real?

 

En primera instancia, para nosotros se trata de que las personas todas, hombres y mujeres, se valgan de la aceptación impecable de su condición de género para, en trabajo interno, llegar a su alma con expresión intencionada de unificación, pues es esta la que les permitirá unificarse en solución libre de genero (disolución del pensamiento de separacion-dualidad), ya que fue así como el alma entró originalmente en la trampa tejida por el pensamiento de separación.

Lograda la unificación libre de género con su alma, el siguiente movimiento conjunto de persona y alma procede hacia la unificación de ambas con el Ser Superior, toda vez que el Ser Superior experimenta en plenitud que sólo el Amor es Real.

Concluida la unificación de personalidad (en tanto expresión intencionada por género para experimentar mundos y niveles de realidades de separación aparentes), alma (a partir de su condición original, libre de género) y Ser Superior (realidad amorosa absolutamente asumida), el movimiento que procede es el de conciencia unificada en expresión corporal mundana.

 

Dicho con otras palabras:

Cuando en nuestra Escuela nos enfocamos en la importancia de la feminidad espiritual, lo que proponemos es que las mujeres se asuman plenamente como tales desde el mundo, ya sin validar lucha alguna de géneros, a modo de que puedan enfocarse debidamente en sí mismas. Logrado esto, inicia un trabajo interno de conciencia unificada para con su alma, ya que es lo que a ambas les posibilitará experimentar su condición original, libre de género. Así es como se abre la puerta que conduce hacia la unificación plena de expresión y alma con el Ser Superior (Espíritu).

Consumada la reunificación voluntaria de Ser Superior, alma sin género y expresión mundana en condición de género, es como se logra lo que nosotros llamamos “Feminidad espiritual”. Con ella, inicia el servicio amoroso de unificación de las mujeres para con el resto de las almas en pensamiento de separación que se expresan en los mundos y en los niveles de realidad aparente.

A sabiendas de que todo lo dicho es exactamente aplicable al género masculino, puntualizamos que tal es la importancia que para nuestra Escuela tiene la feminidad en la Espiritualidad.

 

En amoroso servicio de unificación.

Genrimain.

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