Quiero despertar del sueño.

Un Curso de Milagros” nos habla de la necesidad de despertar del sueño en el que el Hijo de Dios quiso experimentar su poder de proyección, oponiéndose al hacer de su Padre, quien al extenderse en Amor lo creó, más no así a los universos que el Hijo proyectó tras caer en el sueño de separación; sueño que le ha permitido darle visos de realidad a las innumerables galaxias y mundos donde se generan miedos, culpas y sufrimientos, tal y como en la Tierra los conocemos y percibimos mediante los sentidos del cuerpo biológico.

No obstante, y pese a las indicaciones que tenemos de que estamos del todo inmersos en el Universo de la dualidad, lo cierto es que, si así lo deseamos, podemos lograr el despertar que nos permita recordarnos completos y unificados con el Padre para reconocer que nunca nos hemos separado de Él. El despertar al que me refiero se alcanza cuando has trascendido tu propio ser en el mundo y te has cansado de jugar el juego en el que la separación aparente te fuerza a participar.

Ocurre, sí, que muchos Maestros, quienes han entrado voluntariamente en este mundo de densidad, han olvidado su misión y quedado atrapados en esta matriz, por lo que no voy a decir que sea sencillo dar este paso, pero lo que sí digo es que se trata de valernos de nuestro libre albedrío en favor del mayor y más alto bien: volver a Casa en conciencia plena de Ser amoroso. Se trata, concretamente, de tomar una decisión en el sentido de cambiar nuestro pensamiento de separación en favor del pensamiento de unificación: De poner tu atención y tu intención en conocer y reconocer la Verdad del Amor del Padre, que es la que te hará libre.

Más no por creernos la idea de separación, pensemos que somos condenados eternamente a integrarla en nuestra conciencia de estar por los siglos de los siglos, pues de ninguna manera es así. Despertar, volver a Casa, puede y debe darse desde el sueño mismo. Ello ocurre cuando dejas de creer en el pecado, en la culpa, en el miedo, en el sufrimiento, en la escasez, en la enfermedad, en el odio, en la diferencia, en los juicios, para comenzar a validar que los universos de separación aparente nunca son creación del Padre, sino proyección de su Hijo en rebeldía, quien ha elegido pensarse como separado.

Ese Hijo eres tú, soy yo, es el otro.

El llamado a despertar está ahi para todos y cada uno de los hijos de Dios.

¿Qué tan list@ estás tú para despertar de tu sueño de separación?

Lucía.

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